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El DRS explicado: el sistema que facilita los adelantamientos en F1

Por admin 🗓 octubre 23, 2026 ⏱ 6 min de lectura 💬 Sin comentarios
El DRS: la guía esencial a 300 km/h

Adelantar a un Fórmula 1 con otro coche casi idéntico en velocidad es muy difícil: el aire sucio que deja el coche de delante hace perder carga aerodinámica al que persigue, y sin agarre no hay adelantamiento posible. Para compensar ese problema, la Fórmula 1 introdujo el DRS (Drag Reduction System, sistema de reducción de resistencia), un dispositivo que suena a truco de videojuego pero que tiene reglas muy estrictas. Esto es todo lo que necesitas saber para entender esos momentos en los que un alerón se abre como una persiana.

El DRS: la guía esencial a 300 km/h

Qué es exactamente el DRS

El DRS es un alerón trasero móvil. Cuando el piloto lo activa, una solapa del alerón trasero se abre y deja pasar el aire en lugar de empujarlo hacia abajo. La consecuencia es doble:

  • El coche pierde resistencia al avance (drag), así que gana velocidad punta, normalmente entre 10 y 15 km/h según el circuito.
  • También pierde algo de agarre trasero, por eso solo se usa en rectas, nunca en curva.

Es un sistema pensado exclusivamente para el coche que ataca. El que defiende no puede abrir el suyo al mismo tiempo… salvo que también esté a menos de un segundo del coche que lleva delante, porque la regla se aplica en cadena.

Las tres condiciones para poder abrirlo

El DRS no se puede usar libremente. Deben cumplirse tres requisitos a la vez:

  • Estar en una zona de activación: cada circuito tiene rectas concretas designadas como zonas DRS, normalmente la recta principal y alguna otra recta larga.
  • Estar a menos de un segundo del coche de delante: en el punto de detección, situado antes de la zona, un sistema de cronometraje mide la distancia. Si el perseguidor está a 1,000 segundos o menos, queda autorizado.
  • Que la dirección de carrera lo permita: se desactiva con lluvia intensa o en situaciones peligrosas. Normalmente también está prohibido en las primeras vueltas tras la salida y tras cada relanzamiento, hasta que la carrera se estabiliza.

Si se cumplen las tres, el piloto recibe la señal en el volante y pulsa un botón. El alerón se cierra automáticamente al frenar al final de la recta. El orden desde el que cada coche ataca o defiende, por cierto, se decide el sábado en la clasificación de la Fórmula 1, con sus rondas Q1, Q2 y Q3.

Por qué existe: el problema del aire sucio

Cuando un F1 corta el aire a 300 km/h, deja tras de sí una estela turbulenta. El coche que entra en esa estela pierde carga aerodinámica: el aire desordenado no empuja el coche contra el suelo, los neumáticos agarran menos en curva y el perseguidor debe levantar el pie para no salirse. El resultado histórico era frustrante: un piloto podía ser más rápido en aire limpio y, aun así, quedarse atrapado durante vueltas detrás de un rival más lento.

Este sistema se creó como compensación: si el aire sucio te quita velocidad en las curvas, la zona DRS te devuelve la oportunidad en la recta. No garantiza el adelantamiento —hay que seguir frenando más tarde y completar la maniobra—, pero acerca el momento decisivo.

Las trampas tácticas del sistema

Con los años, los pilotos han convertido el DRS en un juego de ajedrez:

  • El tren DRS: cuando varios coches ruedan a menos de un segundo unos de otros, todos abren el alerón y nadie gana ventaja neta. Adelantar en un tren así exige hacer algo distinto, como una frenada extrema.
  • La defensa inteligente: el líder de un duelo puede gestionar su batería eléctrica y sus neumáticos para salir de la última curva con un colchón justo superior al segundo.
  • El «ceder para recuperar»: en circuitos con zonas DRS consecutivas, a veces compensa dejar pasar en la primera recta para recuperar la posición con DRS en la siguiente, especialmente cerca del final de la carrera.

¿Trampa o herramienta justa?

El DRS genera debate desde su nacimiento: unos aficionados lo ven como un adelantamiento «regalado» y otros como la única forma de ver duelos con coches tan aerodinámicos. La postura oficial ha ido ajustando las zonas según el circuito: si en un trazado adelantar con DRS resulta demasiado fácil, la zona se acorta; si es imposible, se alarga.

Con los cambios aerodinámicos recientes, que reducen el aire sucio, el debate sigue abierto. Mientras exista, una cosa es segura: cuando veas en pantalla el cartelito de «DRS enabled» y el alerón abierto, prepárate, porque en unos segundos habrá un intento de adelantamiento. Y para no perderte nada de lo que ocurre en pista, ten claras las banderas de la Fórmula 1 y el significado de cada color.

Qué mirar en televisión cuando se abre el alerón

Cuando veas la retransmisión, fíjate en el punto de detección antes que en la recta: si el perseguidor pasa por ese punto pegado al rival, ya sabes que podrá usar el DRS en la zona siguiente. Los gráficos de televisión suelen avisar con antelación, así que puedes anticipar el intento de adelantamiento y fijarte en si el piloto ataca por dentro o por fuera en la frenada.

Otro detalle interesante es la gestión de la batería y los neumáticos antes de la zona: un piloto que llega con las gomas en buen estado puede aprovechar el DRS para completar el adelantamiento, mientras que otro que llega sufriendo solo podrá acercarse sin llegar a pasar. Por eso los equipos hablan tanto por radio en las vueltas previas, preparando el momento exacto del ataque.

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