En el fútbol americano hay varias formas de anotar: un equipo puede sumar corriendo, pasando, pateando e incluso defendiendo. Entender cuánto vale cada jugada y quién se queda con los puntos ayuda a seguir el marcador y a comprender las decisiones de los entrenadores.

El touchdown: la jugada que vale 6 puntos
Entre las formas de anotar, el touchdown es la más valiosa del juego regular y vale 6 puntos. Se consigue cuando un jugador lleva el balón hasta la zona de anotación rival o lo atrapa dentro de ella con control y con los pies dentro del campo, la definición clásica entre las formas de anotar.
Puede lograrlo de varias formas:
- Por tierra: un corredor cruza la línea de gol corriendo con el balón.
- Por aire: un receptor atrapa un pase dentro de la zona de anotación.
- Por la defensa: un defensor intercepta un pase o recupera un balón suelto y lo devuelve hasta la zona rival.
- Por equipos especiales: un jugador devuelve una patada hasta el final del campo contrario.
Para que cuente, basta con que la punta del balón cruce el plano de la línea de gol con posesión. No hace falta que todo el cuerpo entre en la zona.
Después del touchdown: 1 punto extra o conversión de 2
Anotar un touchdown no termina la jugada de puntos. Justo después, el equipo tiene derecho a un intento adicional desde cerca de la zona rival y debe elegir entre dos opciones.
- Punto extra (1 punto): el pateador intenta enviar el balón entre los postes. Es la opción más segura y la más usada cuando el equipo quiere asegurar lo ya ganado.
- Conversión de 2 puntos (2 puntos): en lugar de patear, el equipo ejecuta una jugada normal de pase o carrera desde corta distancia. Si llega a la zona, suma dos; si falla, se queda solo con los seis del touchdown.
La elección depende del marcador, del tiempo que queda y de la confianza del entrenador en su ataque.
El gol de campo: 3 puntos sin llegar al final
Cuando el ataque se queda lejos de la zona de anotación, puede sumar con una de las formas de anotar más fiables, el gol de campo, que vale 3 puntos: el pateador debe enviar el balón por encima del travesaño y entre los postes.
El centro envía el balón hacia atrás, un compañero lo sostiene y el pateador lo golpea en poco más de un segundo. Si la patada es buena, hay tres puntos; si falla, el rival recupera el balón desde una buena posición. Por eso muchos partidos cerrados se deciden con una patada final.
El safety: cuando anota la defensa y vale 2 puntos
El safety es una de las formas de anotar más curiosas, porque los puntos son para quien defiende y vale 2 puntos. Ocurre cuando el portador es derribado dentro de su propia zona, sale por el fondo de ella o su equipo comete ciertas faltas allí.
Por ejemplo, si el quarterback retrocede hasta su propia zona para lanzar y un defensor lo derriba allí, hay safety. Su equipo suma dos puntos y, además, recibe el balón en la siguiente patada: es una jugada doble, de puntos y posesión. También hay safety si un despeje bloqueado sale por el fondo de esa zona.
El caso rarísimo: el safety de 1 punto
Existe una anotación que casi nunca se ve: el safety de 1 punto durante un intento de punto extra o de conversión. En esas jugadas, si el equipo que defiende logra que la acción termine en la zona del equipo que intentaba convertir, se concede 1 punto al defensor.
Es tan raro porque la conversión se juega muy cerca de la zona rival y es muy difícil que el balón retroceda todo el campo. Aun así, la regla existe.
Formas de anotar y estrategia según el marcador
Conocer los valores explica las decisiones. Si un equipo pierde por ocho, necesita un touchdown y una conversión de dos para empatar, y puede arriesgar más en cuarto intento en lugar de patear. Si pierde por tres, un gol de campo basta para igualar y manda la prudencia.
Si la diferencia es de siete, el punto extra empata tras el touchdown; si es de uno o dos, cada patada pesa como una jugada grande. El marcador no solo dice quién va ganando: dicta cuánto riesgo debe asumir cada equipo. Puedes consultar el reglamento y el calendario en la web oficial de la NFL.
Cómo leer el marcador en directo
Cuando sigas un partido, las formas de anotar se entienden mejor si miras el marcador después de cada jugada grande y te preguntas qué eligió el equipo: asegurar puntos con una patada o arriesgar para buscar más. Esa decisión, repetida durante todo el encuentro, explica por qué dos equipos con ataques parecidos pueden terminar con marcadores muy distintos.
También ayuda fijarse en los últimos minutos, cuando el marcador manda más que nunca: un equipo que necesita varios puntos no puede conformarse con patadas cortas, mientras otro que va por delante puede jugar con el reloj y obligar al rival a arriesgar. Entender esa lógica convierte el final del partido en el momento más interesante, porque cada jugada se decide mirando a la vez el tiempo, la distancia y los puntos que faltan.
